HOJA DE POESÍA: EN EL JARDÍN DE LOS DÍAS… SERGIO BRICEÑO GONZÁLEZ

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LA POESÍA ES UN ACTO DE CELEBRACIÓN
Y UNA FORMA DE VIDA.

¿Qué es poesía? La pregunta abre una serie de posibles respuestas que nos acercarían a tratar de entender el secreto del sueño hecho lenguaje. La poesía es celebración y esa responsabilidad pocos escritores la conocen. Para unos es un instrumento, para otros, es una forma de vida y a ella se entregan. Sin embargo, por el carácter aislado del ejercicio poético, pocos son los que trazan un camino interminable frente a la vida misma, y, en consecuencia, al lenguaje. Gustavo Adolfo Bécquer, poeta español del siglo XIX, trató de definir ¿qué es poesía? Al intentar dar un concepto exacto, escribió uno de los poemas breves más hermosos de la lengua castellana:

RIMA XXI

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía!, ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.

Este poema, es un faro de luz que confirma la idea poética y la visión del lenguaje de quién asume como única regla fundamental, la de develar el mundo. Nada más preciso para entender que, todo lo que nos rodea es materia poética indispensable para la vida del hombre. Este hecho que señalo encuentra su correspondencia en la segunda pregunta del poema del poeta sevillano. La respuesta, es una declaración de amor a la cual asistimos como el río lo hace al recorrer de nueva cuenta esos caminos olvidados y que persisten en la memoria como una manifestación de la expresión y complejidad de los sentimientos humanos, el reencuentro con las cosas que amamos. En algún momento he pensado la siguiente imagen acerca de Bécquer y su poema:

Gustavo sentado en la mesa de su casa, unos libros mal acomodados cerca de la sala, un florero cerca de la ventana con flores rojas y amarillas. A su espalda, un pasillo largo que conduce a la alcoba, y entre la mesa y este pasillo, un espejo donde Gustavo Adolfo Bécquer balbucea en silencio cada mañana la pregunta inicial de su poema ¿Qué es poesía? Por la ventana, el aire entra con su aroma primaveral y alborota la cabellera del poeta. Su traje elegante le da un aire de príncipe. Mientras piensa que respuesta dar a esta intriga que no le permite quitarse de la cabeza la traición amorosa de Casta Nicolasa, surge una segunda pregunta que termina por quebrantar su corazón. Entre una y otra interrogación, la poesía se colma y la sencillez del mundo en los ojos del poeta se templa en su voz y dice: Poesía… eres tú.

Lo dicho en este sueño es una idea que, si bien, la imagen es de otro siglo, trata de definir la preocupación inicial del poema de Bécquer ¿Qué es poesía? El tono es íntimo a pesar de las contradicciones del contenido y deja entrever una serie de temas como el sueño, la razón, la mujer, la memoria, lo popular, la aristocracia, los recuerdos, y el que ha preocupado a la humanidad desde siempre, el tiempo. El pensamiento de Bécquer se fue transformando en los años posteriores a su muerte, en un crisol, donde la fuerza poética de la expresión, se tornó en la enorme capacidad de los nuevos poetas para decir cosas o sensaciones del espíritu humano de una manera sencilla en el dominio del lenguaje. Claudio Rodríguez, Ángel González y José Ángel Valente, forman la tríada que más se acerca a la temática de Bécquer, pero que, a su vez, la despojan del coloquialismo y la renuevan en un lirismo, donde la cotidianidad del mundo es la identidad del nuevo discurso poético. ¿Qué es poesía? Es el conocimiento del mundo, de las cosas que amamos y lo que nos interesa. Es la realidad y sus problemas esenciales, la complejidad de la experiencia humana y su desbarajuste psicológico. “Para qué poetas en tiempos de penuria?”, se preguntaba Heidegger. La pregunta sigue sin respuesta. Quizá la idea de que necesitamos algo se la debería de hacer uno a Dios. Y quiero pensar que su respuesta sería un largo silencio en el corazón ―o como bien lo señalara Cavafis: no hallarás nuevas tierras, no hallarás otros mares―, lugar de todas las respuestas.
La palabra en su relación con el hombre y el universo ha establecido una relación polifónica donde el pensamiento es un eco que se reproduce ad infinitum. Este hecho lo sabe a la perfección Sergio Briceño, uno de los poetas que enuncia en el poema y en la poesía uno de los planteamientos más sólidos de la actual literatura mexicana y que para nombrar el mundo, lo hace de una manera peculiar donde se doblegan realidades visibles y absolutas. Es decir, lo que es visible a los ojos, lo tangible y también aquello que ya no está y que solo es posible nombrarlo a través de la memoria. Jorge Esquinca, sintetiza de la siguiente manera una visión muy particular de este bardo colimense:

Entre la tensión de la cuerda y el instante del disparo se templa la voz; una voz que se ha sumergido en la materia misma de su canto, para surgir después transfigurada. Tiempos diversos, muchachas de carne y leyenda, lugares entrevistos bajo la luz de otra edad. Todos ellos confluyen en el cauce que abre y cierra, como un faro, el deseo…… []…….Cada uno de sus poemas aspira a condensar en la velocidad de la flecha la intensidad de una visión.

A esta idea habría que agregarle lo siguiente; Sergio Briceño es un poeta que desdibuja el mundo y al hacerlo lo reinventa en la cotidianidad misma. Ese espacio cotidiano constituye el mundo, su mundo y lo reivindica en su poesía. Yo conocí a Sergio Briceño en su cumpleaños, y hoy al dialogar con su obra, como un hondo anhelo de pertenencia, la palabra reconquista los territorios perdidos.

 

 

SERGIO BRICEÑO GONZÁLEZ (Colima, 1970). Licenciado en Letras y Periodismo por la Universidad de Colima. Maestro en Literatura Española e Hispanoamericana por la Universidad de Barcelona. En el año 2001 obtuvo el Premio Internacional de Poesía ‘Salvador Díaz Mirón’, con su obra Trance, que fue traducida al francés y publicada en la editorial Écrits des Forges, misma que se presentó en la Casa de México en París en lectura bilingüe. En 2011 obtuvo el Premio Internacional de Poesía ‘Jaime Sabines’, por su libro Insurgencia, que fue traducido al alemán y presentado en las ciudades de Köln, Giessen, Mainz, Wiesbaden, Bonn y Frankfurt durante febrero de 2013. Tradujo del francés la obra La bruma y otros elementos, de Oskar W. Milosz, que fue publicada en la colección Poemas y Ensayos de la UNAM. Tiene publicados, además de los mencionados, los libros Corazón de agua negra (Premio Balbino Dávalos de Poesía, 1994), Catorce fuerzas (Premio de Poesía Agustín Santacruz, 1996), Ella es Dios, Saetas, Náqar, La hembra humana, Ala Rosa. Muestra de mujeres poetas en Colima, En concreto (Xilitla) (Ediciones Sin Nombre, 2019) y Todos somos esto (Puertabierta Editores, 2020).

 

ZONA DE TOLERANCIA

 

Hace unos años

una mujer inauguró un sitio

en que los padres

de familia

los obreros

los burócratas

pudieran tener sexo por dinero.

Fue en tiempos de una mujer

en el gobierno

un ama de casa

con uno o dos hijos

que escribía poemas.

En el sitio con perímetro de barda

fue necesario abrir

cada vez más habitaciones

más tocadores

más jacuzzis y baños

donde se dejaba escuchar

el chorro potente

del orinar femenino.

Ninguna esposa o novia o prometida

fue capaz de aventurarse

—acalorada por los celos

o la falta de despensa— en busca de su compañero

en este barrio con jardín y bares

que despedían olor a esperma

y látex y cerveza

y coágulos y azúcar.

Un gran burdel de las afueras

pensado y construido

por un ama de casa que componía sonetos.

Mas la ciudad fue creciendo

y aquel confín de putas

y ansiosos hombres

de nómina en la mano

quedó absorbido

por una mancha urbana

que se sumó

a las manchas de aceite en las playeras

y a las manchas de baba en la solapa

y a las manchas de vómito

en las faldas o minifaldas o microminifaldas.

Y ese lugar de tolerancia

para el adolescente primerizo

y para el pardo gañán de sueldos a destajo

se volvió el parque de recreo para el domingo

el sitio en que las parturientas

y consortes

las queridas

y las novias de manita sudada

se sentaban

en la misma banca de Kimberly o Yoanna

a lamer un helado

o beber una tuba.

De la gobernadora

solo quedaron versos

de once sílabas

donde es posible ver

como en una pecera

un mundo imaginario

que huele a escama

y tripas de pescado.

 

 

 

UN POEMA BINARIO

 

Los hombres hablamos del ruido

que hacen los motores.

Las mujeres hablan del ruido

que hacen los amores.

A nosotros nos importa el cilindro

y sus espacios cúbicos,

el tiempo necesario

para llegar a los 100 kilómetros por hora.

Ellas detectan, acercando el oído,

la más mínima falla en el amor:

No me dijiste nada de mi nuevo peinado.

No me abriste la puerta del Mustang.

Ya hace tiempo que no me regalas azucenas.

Los hombres podemos saber,

sin necesidad de mirar en el tablero,

que al motor le falta aceite (esa forma

de volverse uno mismo con el coche).

Ellas en cambio

se quedarán a mitad de la avenida

con el motor envuelto en llamas

por no haberle dado agua,

simple agua para enfriarlo.

Porque los motores,

como todos sabemos,

se calientan

a veces demasiado pronto.

 

 

 

MUTACIONES

 

Me preguntas

cómo transformar en lenguaje la vida

la vida en lengua

con sus comas y escolios

con sus copulativos y tildes

me preguntas

qué forma tendrá la vida

cuando ya sea lenguaje

y te toque

te acaricie o te insulte

cuando entre en ti

por los ojos

o el cono de la oreja

hasta llegar al fondo

no de ti

sino de mí

que soy ese martillo de músculos

que clava una y otra vez

sin cesar

consonantes en ti

como si fueran puntos suspensivos…

 

 

 

DIDO Y LOS NAZIS

 

Si pudiéramos convertir

la segunda guerra mundial

en la piel de un toro,

un hermoso toro cárdeno,

bragado,

haríamos como Dido

y fundaríamos Cartago

cortando largas tiras de cuero

para circundar el reino.

Sería una zona de guerra

dividida,

atenuada,

fragmentada en los mismos pedazos

que las imágenes de Stukas y de Pánzers.

Y entonces sí vendría alguien a decirnos

que no es posible escribir poemas

después del puerto de Cartago,

después de los campos de concentración,

después de esta época

llamada Androceno

Antropoceno,

en la que todos terminaremos extinguidos,

segundo a segundo,

para ser los otros

en forma de factura

índice de precios y cotizaciones

gasolina,

democracia.

 

 

ELOGIO DE TAMERLÁN

 

amir buzurg

cabalga desde Nueva Delhi hasta Moscú

lo escucho en sueños

levantar su mausuleo en Samarcanda

abrir de un tajo

el cuerpo de ochenta guerreros medievales

cabalgar hacia zonas

donde el pescado se dora

con sales del Mar Muerto

amir buzurg

resuena su nombre con estruendo

a lo largo de siglos

Tamerlán

palabra que cabalga hacia la infancia

y al devastar poblados

deja una mancha roja

en la esfera del mapa

un área de 8 millones

de kilómetros cuadrados a su mando

bajo el cetro apócrifo

del Genghis disuelto por la niebla

amir buzurg

en el centro palpitante de un sueño

dialoga con líderes de hordas

los amansa

les enseña política

amo y patrón del Caspio

donde vírgenes turcas alimentan serrallos

o las adolescentes piden permiso a sus mayores

para cenar un dátil o beber café

la cordillera del Cáucaso

Isfahán

no montañas

macizos que partían en dos

la antigua Asia Central

Bagdad

Kabul

Taskent

ciudades emergidas de ahí

donde el sueño ya no tiene fondo

y solo se escucha el rumor del Éufrates y el Tigris

(la belleza y la guerra van siempre juntas)

Tamerlán construyó jardines y palacios

pero los hombres pronto sucumben al tedio

y el comandante partió hacia Delhi

a lo largo del Ganges

y no descansó

hasta ver Aleppo y Damasco de rodillas

cruce de sales y demonios

que mantuvieron a fuego

la rabia y la alegría hasta hoy

 

una rabia de siglos

 

 

 

 

 

TEORÍA DE LA MUSA

 

Le hubiera pedido a la Musa

que se quitara la ropa

pero era demasiado

no iba a poder escribirla

describirla

con trabajos puedo tomar

la pluma al mirarla a los ojos

y grabar como a cincel

un pareado en el muro

con los dedos sangrando

podría decirle algún

endecasílabo

así vestida como está

con su gorra de pitcher

lanzándome la bola a gran

velocidad (220 latidos por segundo)

y trato se cacharla pero

el impulso me tumba

eso será el poema

eso será la inspiración

recibir una bola caliente

lanzada por la Musa de cabellos

áureos de sonrisa de naranja de caderas de mula

eso sería sentir la sangre de la Musa

por un instante en el cuerpo sin dejarse calcinar

solo con las pupilas dilatadas

solo con el calor de brasa tras los párpados

derritiendo los ojos

o mejor: dejar que la pelota

a 220 parpadeos por segundo

se incruste en la cabeza o sustituya

bajo el pecho el órgano guinda

que construye y destruye

que sea la pelota lanzada por la Musa

con su gorra de pitcher mi nuevo corazón

y que todo el impulso

esa velocidad rectilínea y dinámica

esa aceleración de un cuerpo inanimado

como lo es una bola

caliente

una bola de beisbol

haga circular la sangre por mis venas

pero antes

un poco antes de tirar mi corazón

con tanta fuerza hacia el bat por favor

que la Musa lo escupa, lo frote, lo caliente

 

 

 

 

 

 

CALENTURAS

 

Mi prima

abajo de esa blusa

no trae nada

nada que simbolice o diga

nada bajo ese sobretodo.

Mi prima sale de su cuarto

y bosteza

al momento en que su pelo

cae

encima de los hombros

en desorden.

Se siente una tibieza

un olor a comida

a pasta y caldo y algodones.

Mi tía cocina.

Mi tío ha salido hacia el taller

no estamos solos

mi prima y yo comemos

con los codos montados

en la mesa

y la tía nos reprende

sin dejar de menear la cuchara

en la sopa.

Mi prima no trae nada

bajo el camisón

y abre las piernas al sentarse

bajo la mesa

bajo la mesa que no veo

y sube un grado o dos este calor

de alcoba y de cocina.

Come mi prima con cubiertos

y se empuja el bocado

con los dedos

y de sus dedos el aceite

la mayonesa

el aderezo escurre

y ella se chupa el índice

el pulgar.

Luego se va al baño

y por la ventanilla

escucho el sifón

de su orina golpeando

en la cerámica.

Se seca

regresa a la cocina

y ahora sí estamos solos

cuando toma el cuchillo

y parte la carne

con un sonido tenue

de serrucho y compás.

 

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