Hoja de poesía: En el jardín de los días

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Dentro del actual panorama de la poesía joven mexicana, la poesía yucateca se ha convertido en un punto cardinal y una arista necesaria para entender la ruta de la palabra y del ejercicio mismo. Nuevas voces han reconfigurado el lenguaje, el mismo que preocupó a poetas como Raúl Renán, Rubén Reyes Ramírez, Roger Campos Munguía, José Díaz Cervera y Álvaro Baltazar Chanona Yza. Actualmente, otras cosas preocupan a los nuevos creadores. Como el agua que se renueva en el ciclo de la lluvia, los nuevos jóvenes enmarcan el lenguaje poético en las cosas del mundo y en la belleza de los días. La poesía es vivencial y se inserta en las preocupaciones de la tradición latinoamericana. Se busca crear un discurso que dialogue con las aguas que abrevan en la mirada. Los nombres que erigen una nueva ruta en la poesía joven yucateca son: Fernando de la Cruz (1971), Agustín Abreu Cornelio (1980), Manuel Tejada (1981), Karla Marrufo Huchim (1982), Manuel Iris (1983), Ileana Garma (1985), Marco Antonio Murillo (1986), Jorge Manzanilla (1986), Rodrigo Quijano (1992) e Irma Torregrosa (1993). De este grupo pequeño, pero fuerte, Rodrigo Quijano, de quien compartimos una muestra de poesía, es una fortaleza donde la luz que se posa en las cosas, ilumina todo lo que sus ojos ven. Cada palabra de su discurso poético custodia el fuego en este jardín de los días. Su palabra sigue el ritmo del día y la noche, se nutre en silencio. El tiempo gotea y al hacerlo va trazando un sendero donde se reconoce el dominio de la memoria y del nuevo reino. La palabra dicha no basta, hay que acudir a su encuentro para develar el secreto.

 

Juan Carlos Recinos

 

 

 

TZOPANTLI

Al jardín de Moctezuma
van parvadas de guerreros.

El paisaje lacustre de sus ojos
reconstruye con su paso las acequias.

Llevan en la mano
las fotografías de sus muertos:

—Son cuarenta y tres, murmura un águila abatida.
—Ellos son las flores de la guerra.

 

 

INÉDITO

 

 

 

 

 

 

 

 

BONAMPAK

 

Estos muros cantan con la lluvia.

Los caparazones y las flautas que pintamos

desempolvan sus virtudes y se alegran.

¡La ciudad entera es una lluvia!

un diluvio de silbidos,

de alabanzas.

 

Nuestra voz alumbra el cielo:

En los brazos de la noche
resplandecen nuestras vidas.

 

 

INÉDITO

 

 

 

 

 

CHETUMAL BORDER

 

 

Sentado en la luna creciente de la Bahía,

observo la pequeña llama que es Belice.

 

Su resplandor de cirio

levanta sobre el aire la promesa

de atravesar el territorio del tambor.

 

Al otro lado de la noche,

una muchacha con el cuerpo de zafiro

descifra los colores de esta costa.

 

Desde su barca danzante,

contempla el ancho incendio de una playa

cubierta de cantores

y carritos de hotdogs.

 

Por un instante,

las dos miradas se entretejen en la cinta de los cielos.

 

En su blancor nocturno,

se abre como un rayo la certeza

 

de un sol lejano que busca

el otro pliego de este mar.

 

 

INÉDITO

 

 

 

 

 

 

 

CABARET

 

No me has dicho tu nombre.
Supongo que ante el dedo azul del reflector
tu cuerpo cansado
busca el anonimato de la noche.

La rudeza del whisky
moja el tren de tus palabras
y la formalidad de la tarde
se aleja a toda prisa.

 

Tienes por doble mi edad
y sin embargo
no eres menos primeriza que mis ojos.

Desde tu angosta tarima
trazas los únicos pasos que Madame
pudo enseñarte cuando tenías doce años;
cuando tres centavos te hacían sonreír
y bailar no era
esquivar las manos del Deseo.

 

− Ahora se cobra todo −
murmuras a los hombres a la mesa
mientras te vas cantando
una canción de cuna.

 

 

INÉDITO

 

 

 

 

 

VI (DEL LIBRO LA SAL ENFERMA (SEDECULTA 2015))

 

 

Un rumor avanza por las dunas,
una voz
de yerba que germina.

 

En los íntimos destrozos una sombra

crece y dulcifica

las cenizas

 

 

INÉDITO

 

 

 

 

 

RODRIGO QUIJANO (Mérida, Yucatán). Es autor del libro La Sal Enferma (SEDECULTA 2015). Segundo lugar del Certamen Regional de Poesía José Díaz Bolio del año 2013. Se ha formado en las aulas de la Universidad Autónoma de Yucatán y la Escuela de Creación Literaria del Centro Estatal de Bellas Artes. En 2014 se hizo acreedor a la beca INTERFAZ del ISSSTE por su trabajo literario. Obras suyas pueden encontrarse en revistas digitales como Efecto Antabus, Morbífica y Círculo de Poesía.

 

 

 

 

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