Columna: Estación Esperanza

COMPARTIR

Por Vladimir Parra Barragán

 

Llegará el tiempo

en que, con alegría,

te saludarás a ti mismo al llegar

a tu propia puerta, y en tu propio espejo

cada cual sonreirá ante la bienvenida del otro,

y dirá, siéntate aquí. Come.

Amarás otra vez al extraño que fuiste.

Dale vino. Dale pan. Devuelve tu corazón

a timismo, al extraño que te amó

durante toda tu vida, a quién ignoraste

por otro, a quien te conoce de corazón.

Quita las cartas de amor de los estantes,

las fotos, las notas desesperadas,

Arranca tu propia imagen del espejo.

Siéntate. Celebra tu vida.

Derek Walcott, El amor después del amor.

Hace unos días escribí que como compañeros tenemos mucho que aprender y mucho que escuchar con relación a la lucha histórica de liberación que están impulsando las mujeres. Por eso mencioné que nuestra participación, si de verdad aspiramos a contribuir en algo, debe centrarse en tener la genuina capacidad de escucha y empatía, así como cuestionarnos, con honestidad y autocrítica, nuestra masculinidad hegemónica en nuestras casas; en nuestros espacios de trabajo; en nuestras relaciones afectivas; y en todos aquellos espacios en dónde nuestra sola condición de hombre representa una relación asimétrica de poder frente a una mujer.

Por eso, varios compañeros consideramos importante convocar, a militantes, simpatizantes y a la sociedad en general a participar en la Jornada de formación política sobre nuevas masculinidades, que estaremos llevando a cabo los siguientes tres sábados del mes de marzo y el primer sábado del mes de abril.

El objetivo de estas jornadas es aproximar a las y los militantes, a simpatizantes de Morena, y a la sociedad en general, una serie de conferencias que brinden herramientas teóricas y prácticas para la comprensión, la reflexión y la discusión de las relaciones existentes entre los feminismos y la política, así como la importancia de cuestionar la masculinidad hegemónica tan arraigada en la vieja forma de ejercer la política, y  la urgencia de construir nuevas masculinidades con el fin de generar procesos transformativos en la acción política tendientes a la deconstrucción de las formas patriarcales de entender y ejercer la política, y a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria entre hombres y mujeres.

Las mujeres están, incansablemente, dando la batalla en cada rincón del mundo, por despatriarcalizar la política, despatriarcalizar el estado, la economía, e incluso las relaciones afectivas. Esa tarea ya la conducen hoy las mujeres del mundo, y son ellas las que marcarán sus ritmos estratégicos y sus rutas de acción política. Nuestra participación, si de verdad aspiramos a contribuir en algo, debe centrarse en tener la genuina capacidad de escucha y empatía frente a lo que el movimiento mundial de mujeres nos está diciendo históricamente.

Las sesiones serán impartidas por militantes y activistas de Morena con participación política tanto a nivel estatal como a nivel nacional, y con la participación de una compañera militante de Brasil, todas ellas con una trayectoria en la defensa de los derechos humanos y en organizaciones políticas de izquierda.

Iniciaremos este sábado, 13 de marzo, con la conferencia “Morena, militantes y nuevas masculinidades”, a cargo de los compañeros Manuel Vega Zúñiga y Alejando Pizano. Posteriormente, tendremos la participación de las compañeras Karen Vallejo y Marisa Mesina, el sábado 20 de marzo, con la conferencia: “Roles de género, igualdad, equidad y paridad. El sábado 27 de marzo, se llevará a cabo la conferencia “Feminismos y participación político-partidista: ¿Una relación imposible?”, a cargo de la compañera feminista Leticia Garducci, de Brasil. Y por último, el primer sábado de abril, el 3 de abril, cerraremos esta jornada con la conferencia “Logros de Morena y de la 4T en materia de derechos de las mujeres”, que será impartida por las compañeras Fany Duarte y Sheila Franco.

Todas las personas hemos tenido conductas machistas en algún momento. Es normal, ya que el machismo está normalizado y aceptado en nuestra sociedad; no obstante, el que sea así no significa que lo sigamos aceptando y justificando. Todos los hombres en algún momento de nuestras vidas hemos abusado de nuestro poder o privilegios de manera inconsciente o consciente, indirecta o directa. Tenemos que ser otro tipo de hombres y decidir encontrarnos cada día con nuestra propia masculinidad para dejar de vivir la hegemónica e impuesta. Aceptar nuestros errores del pasado no nos hace “menos hombres”, al contrario, nos acerca más a la persona que en realidad queremos ser.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *